El Liderazgo empático y su importancia en la economía digital

La valoración individual de los trabajadores y el salario emocional han cambiado la forma de liderar. El liderazgo empático para la gestión de equipos sigue cobrando importancia mientras se acentúa el cambio generacional, organizacional y de mentalidad de las personas en la era digital. La empatía es una herramienta poderosa para motivar, inspirar y generar compromiso, sobre todo en un entorno VUCA como al que nos enfrentamos hoy en día (pero de eso hablaremos luego). Empecemos por el principio:

Mujer escuchando

¿Qué es el liderazgo empático?

Como su nombre lo indica, el liderazgo empático se apoya en la empatía para conseguir que las personas persigan un fin común dentro de una organización. Esta clase de dirección requiere un conocimiento profundo del staff, habilidades blandas para liderar y la capacidad innata o aprendida de ponerse en los zapatos de los demás.

Esta clase de guía se presenta como una alternativa potenciadora del talento humano que contribuye a la innovación, calidad de los procesos y mejora de la productividad.

Visto como valor agregado, el liderazgo empático busca atender las necesidades individuales dentro de la gestión de equipos para instaurar un modelo de negocios sostenible y rentable.

Cada vez más apreciado por el desarrollo de la inteligencia emocional (IE) y su carácter pedagógico, se ha vuelto una constante en empresas modernas que quieren crear equipos de trabajo de alto rendimiento . Ante una mayor diversidad de generaciones y competencias en la oficina, este estilo gerencial te permitirá las habilidades y defectos de tu equipo y discernir cuál es la mejor forma de funcionamiento en temas relacionados con la cooperación e integración de los miembros y la comunicación, tanto interdepartamental como en tu equipo de trabajo.

Más allá de comprender cómo te ven los demás, cómo se sienten y descubrir la mejor forma para orientarlos y ayudarlos a desempeñar mejor sus tareas, usar la empatía puede ser crucial para entender hacia dónde se dirigen los mercados. Como herramienta, persigue el aumento del rendimiento, propicia la integración laboral, y ayuda a saber escuchar a los demás y controlar los sesgos mentales que alteran la armonía en los espacios organizacionales.

Ser empático no significa ser débil

Ser una persona empática no está relacionado con mostrar debilidad de carácter. ¡Todo lo contrario! Si en cambio asumimos que tenemos la capacidad de ser sensibles o vulnerables para procurar un bien mayor, estamos contribuyendo a un cambio positivo. En la mayoría de situaciones, comprender a la persona que tienes delante puede ser una gran fortaleza.

Cuando se trata de la empatía, no hay que limitarse a comprender lo que hace falta para estar en la piel de otro. En realidad, se trata de una respuesta afectiva con la cual muestras un entendimiento más profundo del estado emocional de alguien que no eres tú. Esto permite comunicarte de forma asertiva, evitar la agresividad y favorecer una respuesta prosocial.

Asimismo, el liderazgo empático se hace cada vez más necesario ante la necesidad de comprender mejor las diferentes personalidades que confluyen en una organización. Como herramienta, sirve para leer mejor a los demás, reconocer qué podría estar afectándolas y ver con mayor claridad qué expresan con su comunicación verbal/no verbal.

Lejos de exhibir flaqueza, el mánager que utiliza la empatía tiene una mejor disposición para:

  1. influenciar la convivencia saludable
  2. promover la tolerancia
  3. fomentar solidaridad en el equipo

Esta clase de sensibilidad representa un bastión para la cooperación, el compromiso, la motivación y la confianza. Todo lo cual contribuye a construir empresas más humanas y sostenibles.

En definitiva, el líder empático denota resiliencia y aprovecha su inteligencia emocional para la buena toma de decisiones. Esto le permite:

  1. reforzar los vínculos individuales/colectivos
  2. distinguir las motivaciones o intenciones ocultas
  3. impulsar el feedback bidireccional

Todo lo cual favorece asistir a sus colegas, reconocerlos, inspirarlos y consolidar el éxito de la organización.

Empatía afectiva y cognitiva

Cuando vemos la empatía como una cualidad polivalente, tenemos que hacer una distinción entre sus dos versiones: la emocional y la mental. Mientras que la primera implica una percepción interna de lo que siente otra persona, la segunda representa el entendimiento de su forma de pensar. Esto último se manifiesta después del sentimiento, requiriendo distinguir tu yo del de los demás.

Esta diferenciación viene al caso porque el mánager empático debe saber cómo abordar ambas dimensiones en la persona con la que trata.

El acercamiento emocional le ayuda a entender las necesidades ajenas y la parte lógica de dónde surgen las mismas.

Más importante aún, hay que entender que tu valoración es subjetiva, por lo que empatizar con alguien no siempre significa estar de acuerdo con lo que te manifiesta.

Líder vs. Jefe

Debido a los cambios suscitados en los negocios y las sociedades, cada vez es más clara la dicotomía jefe vs. líder. Ya sea que te hayan promovido a un puesto con mayor jerarquía o tengas que cumplir con esta labor, estos conceptos tienen diferencias sustanciales que hace falta conocer para saber cómo influenciar de forma positiva el destino de una compañía.

De acuerdo con un estudio de 2019 (Agencia Robert Half), casi la mitad de los empleados (49%) que fueron entrevistados manifestaron que han dejado una empresa por culpa de una mala gerencia.

Aunque ser un buen jefe no significa tener las aptitudes de un buen líder, esta última cualidad es esencial para inspirar, motivar, orientar y potenciar el trabajo en equipo.

Dicho esto, es importante conocer cuáles son las diferencias más notables entre líderes y jefes:

  • El líder influencia mientras el jefe ordena. Está establecido que la autoridad del jefe proviene de su posición jerárquica. En cambio, este poder en un líder proviene de su capacidad para influenciar a los demás. En tanto que el jefe debe asegurarse de que los colaboradores sigan las políticas organizacionales, el líder intenta promover que el personal piense por su cuenta para obtener los resultados esperados.
  • El jefe explica mientras el líder inspira. La diferencia sustancial en este sentido es que el líder tiene la misión de infundir entusiasmo sobre los motivos para lograr una meta. Resulta normal que un jefe simplemente explique una tarea y el empleado la tenga que resolver cómo pueda. Esto no sucede con un líder, quien apoya, guía y motiva para que sacar a relucir sus mejores cualidades.
  • El líder delega autoridad mientras que el jefe delega tareas. En general, el jefe está preocupado por alcanzar los objetivos, siendo poco flexible en la adaptación de los protocolos establecidos. Por eso piensan a corto plazo y tienden al micromanaging. Por otro lado, el líder usa la visión a largo plazo como principal motivador, incentiva el compromiso a través del ejemplo y promueve el desarrollo individual/grupal delegando autoridad sin tener que micromanejar.
  • El jefe tiende a disciplinar mientras el líder ofrece orientación. Ya que los empleados se van a equivocar, estas situaciones pueden ser positivas o negativas según el enfoque aplicado. Por eso el líder se ocupa de conocer las debilidades/fortalezas de sus dirigidos, dando su guía para salvar cualquier defecto y generar confianza. Esto no suele ocurrir con un jefe, que se apoya en sistemas de recompensa/castigo para evitar que los trabajadores tengan la oportunidad de errar.
  • Mientras que el líder es parte del equipo, el jefe está por encima del grupo. Es común que un jefe no se tome la molestia de conocer a sus subordinados porque no los puede ver como semejantes. Por el contrario, un líder reconoce la importancia de su equipo, busca establecer relaciones positivas, personaliza la motivación, promueve la comunicación abierta y se muestra leal.

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¿Por qué es importante el liderazgo empático en la actualidad?

No hay duda de que muchas empresas modernas quieren dejar a atrás los modelos gerenciales del pasado para avanzar hacia un liderazgo empático. Esto se explica en parte por los nuevos valores que manifiestan las nuevas generaciones que ocupan los espacios de trabajo. Lejos de querer un jefe autoritario, esperan más reconocimiento, orientación y participación.

En esta nueva realidad, la inspiración, compromiso, satisfacción y productividad de los colaboradores depende en gran medida de la conexión laboral. Esto obliga a los dirigentes actuales a dejar de lado las ínfulas de superioridad para concentrarse en la gestión de equipos, la resiliencia, la empatía y una serie de habilidades blandas que promuevan el máximo rendimiento laboral.

Modelo VUCA

Teniendo en cuenta la importancia del liderazgo empático y los retos de los mercados actuales, hay que disponer de diversas herramientas. La razón es que la era digital y los nuevos modelos de trabajo remoto siguen planteando dilemas significativos para cualquier negocio. Una forma de lidiar con estas complejidades es conociendo el modelo VUCA.

Este modelo corresponde a varios términos en inglés: Volatile, Uncertainty, Complex, Ambiguous. Surge a partir de la Guerra Fría por hacer referencia a una de las situaciones más complicadas desde diferentes perspectivas, económicas, políticas y sociales. Explicado con más detalle, lo entendemos así:

  • Volatilidad: en un contexto empresarial, la velocidad de los cambios ha aumentado de forma considerable. Como ejemplo en los mercados y la competencia. Otro ejemplo, es la crisis del coronavirus que ha dañado seriamente sectores tradicionalmente fuertes como el turismo.
  • Incertidumbre: Mayor dificultad para poder anticiparse a los cambios y hacer predicciones basadas en datos históricos.
  • Complejidad: un estado de confusión general que complica aún más el panorama. Dentro de una organización, consiste en no saber a ciencia cierta la causa y efecto relacionados con muchos asuntos ya que en ellos subyacen distintas capas que no dejan tener un panorama general y simplificado del problema.
  • Ambigüedad: las soluciones estandarizadas son cada vez más cosa del pasado, debido a la volatibilidad, incertidumbre y complejidad, tanto a nivel empresarial como económico (globalización) y técnico (incremento de la integración de las nuevas tecnologías en nuestras vidas)

Por elo se hace cada vez más necesario un liderazgo basado en la inteligencia emocional y la empatía. Con líderes que estén dispuestos a adaptarse rápidamente, aceptar cambios y dirigir a sus equipos hacia un estado de pensamiento positivo, proactividad y aprendizaje continuo.

¿Es lo mismo el liderazgo empático que el liderazgo emocional?

A primera vista, no parece que entre el liderazgo empático y emocional exista una diferencia notable. Esto es porque éste último presenta muchas de las características que ya hemos visto del otro. De hecho, el liderazgo emocional está enraizado en atender las necesidades sentimentales de los colaboradores adoptando una posición de respeto mientras se ejerce la autoridad correspondiente.

Visto de otra forma, se trata de liderar teniendo muy presentes las emociones propias y las de aquellos que te rodean. Esto significa que la mayoría de las veces entiendes lo que pasa en tu interior e intentas no reaccionar, actuar de manera agresiva ni dramatizar. Para ello, necesitas una buena dosis de inteligencia emocional (IE), reflexión e internalización.

Importancia de la inteligencia emocional

Dentro del liderazgo, la IE representa la capacidad que tienes para gestionar tus emociones y las de aquellos con los que tratas habitualmente. Cuando presentas un alto nivel de inteligencia emocional, significa que conoces bien tus emociones y cómo pueden afectar a los demás.

Surgida del ámbito académico, la IE pasó al mundo organizacional debido a sus aplicaciones prácticas en dicho contexto. Las empresas de hoy día exigen líderes emocionales porque saben que las viejas formas autoritarias e irrespetuosas ya no sirven para liderar con efectividad.

Si quieres dominar la inteligencia emocional, necesitas abordar aspectos como:

  • Empatía
  • Motivación
  • Autocontrol
  • Autoconciencia
  • Habilidades blandas

Cada uno de estos elementos está estrechamente vinculado con el liderazgo empático. Por este motivo, se hace difícil hacer una distinción clara entre ambas disciplinas. En la medida que desarrolles estas destrezas personales, puedes aspirar a ser un manager que se apoya en la empatía, la resiliencia y el dominio emocional para potenciar el trabajo de equipo.

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11/26/2020 10:04 pm GMT

Salvo por sus nombres, no podemos hacer una distinción clara entre estos modelos gerenciales. Ambos pueden ser complementarios porque se apoyan en destrezas, habilidades y competencias que son muy demandas en esta nueva realidad. Al final, corresponde a cada mánager aprovechar estas facetas en su justa dimensión para lograr los objetivos que conduzcan a un éxito sostenible.

Características de un líder empático

Tanto en la gestión de equipos como para establecer un clima laboral positivo, el líder empático requiere de ciertas características esenciales para conseguir un impacto trascendental. Como es de suponer, no basta solamente la empatía afectiva/mental y la inteligencia emocional para tener una influencia positiva sobre los demás. Dentro de una organización, esta clase de mánager se distingue por ser:

Humilde

Aunque un líder empático tenga un rango jerárquico que le confiere mayor autoridad, este hecho no lo hace sentirse superior al resto de los colaboradores. De hecho, entiende que su rol es tratar a las personas que le rodean de igual manera, respetando su papel dentro de la empresa, sus convicciones y cualidades.

En su humildad, el mánager con empatía entiende que no existen diferencias entre sus propias habilidades personales y profesionales con las del resto del grupo. Si bien su poder de decisión y gestión tienen mayor peso, se aleja de actitudes arrogantes y soberbias para mejorar la cohesión colectiva.

Cálido

Cuando muestra esta emoción con los colaboradores, estás tratando de expresar afecto directo y comprensión. Esto implica que actúas de forma cálida con el propósito de relacionarte mejor con el grupo al tiempo que les haces ver que este comportamiento favorece la dinámica de trabajo.

Mostrar este tipo de sensibilidad no representa una debilidad ante los demás, sino un acto de valentía que no todos pueden asumir. Antes de pensar en ello como una herramienta personal o profesional, se trata de proyectar una preocupación genuina por las necesidades de quienes están a tu mando.

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Apasionado

Cuando adoptas el papel de líder empático, tus acciones están dirigidas por el pensamiento positivo, la motivación continua y un gran sentido del entusiasmo. Esto significa que estás involucrado de lleno con lo que haces o dices, mostrando siempre un dinamismo que provoque el engagement del resto del grupo.

En función de que la organización muestre cierta coherencia en la persecución de sus objetivos, esta pasión debe ser algo contagioso. Por eso tu principal labor es saber cómo transmitirla, inyectando una buena dosis de energía creativa en los empleados. De esta forma podrás fomentar la proactividad y el compromiso del personal.

Tranquilo

Partiendo de la inteligencia emocional, no puedes permitir que tus despliegues afectivos tomen el control de las relaciones con el grupo. Hay que mostrar cierto nivel de control sentimental para evitar que tu gestión se descarrile. Mientras que la calidez es importante, también son los límites racionales de las relaciones grupales.

En este sentido, un mánager empático no se deja abrumar en momentos complicados o estresantes. Si quieres ser un ejemplo para tus dirigidos, debes mostrar el debido aplomo en situaciones difíciles. Esto se logra evaluando con calma las posibles soluciones y tomando en cuenta los aspectos técnicos e individuales necesarios.

Ecuánime

Ante todo, el líder empático no puede darse el lujo de perder autoridad frente al equipo o el personal que gestiona. Está claro que vas a necesitar empatía, calidez y una buena dosis de vulnerabilidad para tener un mayor impacto, pero no por ello estás relegando tu papel de encargado de las decisiones. Por eso debes ser capaz de alejarte cuando haga falta.

Por norma general, el líder debe poner los intereses de la organización frente a las necesidades del grupo. Aunque los empleados tengan un rol fundamental en la consecución de objetivos, no es tu labor consentirlos cada vez que puedas. Siendo justo y objetivo, debes imponer las acciones que hagan falta para el éxito de la empresa.

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